La libertad de pensar, creer e imaginar

¿En qué momento renunciamos a nuestra libertad intelectual, libertad de conciencia, libertad de pensamiento, libertad ideológica y libertad de creencia?

El pensamiento actual es totalmente colectivo. Todos creemos que ejercemos la libertad de adoptar, mantener y cambiar cualquier pensamiento, opinión, ideología o creencia, pero en realidad no es así. La epidemia de nuestros tiempos es querer manifestar absolutamente todo lo que creemos auténtico y lo que es peor: sometemos a debate público temas sobre los que nadie tiene conocimiento.

Debido a las máquinas, hemos renunciado a pensar por nuestra cuenta y riesgo. Nos reservan todo el esfuerzo. El pensamiento exige siempre una respuesta personal, un compromiso que sólo en contadas ocasiones las personas están dispuestas a asumir. 

Entrar en Internet es abrir la ventana a cualquier tipo de datos mezclados entre lo riguroso, lo banal y fútil. Llenamos nuestra mente de contenido basura, violencia, teatro político, narcotráfico, notas amarillistas, pornografía, fatalidad. Todo lo que vemos o leemos se vuelve parte de nosotros, penetra nuestra mente. Incluso la música que escuchamos nos educa, distorsiona la imagen popular y la sexualidad. Algunos géneros de música pueden estar naturalizando la violencia que hoy en día se despliega por tantos ámbitos, incluyendo la violencia de género.

Gracias a los medios y a las redes sociales todo es notoriamente superficial y efímero, así como enemigo de todo compromiso.

Nos hemos olvidado de observar y estimar. Asimilar el arte. Los museos son soporíferos porque no nos entretienen, no hay dinamismo, nos hacen razonar, reflexionar y realizar un esfuerzo. Si no nos hace reír y no busca nuestra atención no nos interesa. La finalidad es solazarnos. Nos hemos olvidado de la importancia del arte en la historia de la humanidad. Por amor al arte se han creado obras maestras, se ha escrito la historia con pinceladas y se han instituido los museos, aquellas casas de cultura que actúan como guardianes del arte de toda la historia.

La lectura es el medio más eficaz para adquirir conocimientos, enriquece nuestra visión de la realidad, intensifica nuestro pensamiento lógico, creativo y facilita la capacidad de expresión. Le damos a nuestra mente la increíble capacidad de imaginar, razonar, crear, soñar y convertirnos en seres cada vez más tolerantes y respetuosos, conocer las diferencias de los seres humanos, aprender a observar la sociedad desde un nuevo punto de vista mucho más objetivo, alejándonos de prejuicios e ideas contradictorias a la realidad.

¿Cuál es tu contenido mental? Toda la información que accede a nuestro cerebro, las conversaciones que tenemos con los demás e incluso lo que nos decimos a nosotros mismos, influye en cómo nos sentimos y por tanto, en cómo actuamos. Debemos dedicar tiempo a observar y darnos cuenta de cuál es ese contenido mental. Alimentar correctamente a nuestro cerebro y de esa forma tener una mente sana. Generar valor a nuestra persona y contribuir a la sociedad.

Nuestros hábitos dicen mucho de nosotros. No olvidemos la importancia de hacer volar los pensamientos, atraparlos y hacerte ser quien eres, no lo que los medios dicen que eres.

La excelencia no es un acto, sino un hábito.

Recomendación lectora: Zygmunt Bauman, filósofo polaco. Publicó una serie de obras que resumen sus conceptos sobre la realidad que nos rodea: Amor líquido (2003), Vida líquida (2005) y Tiempos líquidos, vivir una época de incertidumbre (2007).

6 Comments

  1. Es un texto magnífico. Pensar constituye un proceso asociado con la investigación y la toma de decisiones, donde no solo importan los procesos intelectuales, sino dar importancia a la seguridad emocional, para poder pensar correctamente.

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  2. Cito “¿En qué momento renunciamos a nuestra libertad intelectual, libertad de conciencia, libertad de pensamiento, libertad ideológica y libertad de creencia?” Pregunto ¿Cuando la tuvo el individuo corriente? Contesto; nunca, a la manada no le gusta el criterio individual, salvo el de que aquellos que la propia manada, a través de una serie de mistificaciones sociales, ha designado como creadores de pensamientos; habilitados por el sistema como tales. Por supuesto para acceder a tal privilegio hay que pagar un peaje, que normalmente consiste en adoptar la forma de pensar de la manada, y regurgitarla con un aspecto “ligeramente diferente”, para que parezca un pensamiento nuevo, y por supuesto masticado, para comprensión de los miembros de la manada. Conclusión “Nihil novum sub sole” que es una forma pedante de decir, “nada nuevo bajo el sol”, que en sí es una forma ligeramente diferente y asimilable por la manada, de decir, “Nihil novum sub sole”

    Interesante tu blog, aunque pocas veces estoy de acuerdo contigo. Por cierto acostumbrate a clamar en el desierto ya que parece ser tu vocación 🙂

    Bonjour mademoiselle.

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    1. Toda reflexión humana es un proceso lento, a veces se queda corto debido a la falta de experiencia. ¿a más años mejor reflexion? Diría que nó, lo mejor es ser natural y tener la propiedad del discernimiento. Enhorabuena por tu artículo es un salto a la libertad de pensamiento. Gracias

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