Munch y el Friso de la vida

Edvard Munch, “La danza de la vida“. (1899).

«No creo en el arte
que no se haya
impuesto por
la necesidad de una persona
de abrir su corazón
Todo arte – la literatura como
la música – ha de ser engendrado
con los sentimientos más profundos».

Para comprender una personalidad tan compleja como la del artista noruego Edvard Munch, es recomendable estudiar “El friso de la vida”, una antología de su obra literaria que reúne textos tanto en prosa como en verso. Un libro excepcional. Combinación entre apreciación artística general y su obra en particular, literatura lírica y un toque de su sublime sensibilidad.

El friso de la vida fue el proyecto más ambicioso de su carrera. Un extenso conjunto de pinturas divididas en cuatro grupos: “La plenitud y el fin del amor”, “El despertar del amor”, “Miedo a la vida” y “Muerte”. La colección representa la poesía de la vida, el amor y la muerte, concebido como una serie de cuadros que pretenden dar una visión filosófica de la realidad. Para Munch, es la propia vida la que subyace bajo el recuerdo de que moriremos. Cantar al amor y a la muerte.

La muerte en su realidad más cruda y cercana acompañó a Edvard Munch desde su infancia, dejando rastros en su obra artística, literaria y filosófica. Es conocido por su pintura fosca y amarga que retrata a la condición humana desde distintos prismas.

En 1892 presentó en Berlin una exposición que tuvo que ser retirada por el escándalo que provocó y dio pie a la creación de la Secesión Berlinesa. Posteriormente, con el estudio de Toulouse-Lautrec, Bonnard y Édouard Vuillard, creó una serie de esbozos mediante un método de bocetos al óleo sobre papel o tableros unidos. Técnica que suscitó el nuevo estilo que Munch desarrollaría en el Friso de la vida.

Edvard Munch, “Junto al lecho de muerte“. (1895).

Siendo un lector pasional, elaboró su propia construcción filosófica acerca de la existencia humana, tal y como lo hicieron escritores como Franz Kafka y Fiódor Dostoyevski. Fue fuertemente influenciado por los padres del existencialismo, Kierkegaard y Nietzsche. Escribió numerosas ideas y sentencias que podrían hacer sombra a los ensayos y tratados de los filósofos más afamados de la época y a través de la prosa defendió su obra de los críticos, reivindicando su obra.

Aunque Munch también explotó la actividad literaria, evidentemente es su pintura la que mejor expresa su visión del matiz de la vida y la oscuridad de la muerte. El planteamiento íntegro de Munch se puede leer en una pintura como si fuese un libro. Su pintura puede reflejar realidades concretas del tiempo, conceptos eternos laberínticos que sólo él conoce y exteriorizar el despojo de una larga cavilación.

La obra de Munch siempre fue polémica y resultaba demasiado vanguardista incluso para los vanguardistas. La tragedia de llevar una vida marcada por acontecimientos catastróficos desde su niñez, hicieron de Edvard Munch uno de los artistas más reconocidos en el expresionismo de finales de siglo XIX y principios del siglo XX.

Edvard Munch, “La tormenta“. (1893).

2 Comments

  1. La forma en que transmites tus ideas es estupenda y tu composición literaria admirable. Un texto lacónico y sucinto sobre la filosofía y el trabajo artístico de un ser tan valioso como Edvard Munch.

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